Trastornos del sueño

Carlos Martín Bazo_Médico de Residencial la Vega

Podemos dividir el sueño en dos fases principales:

• Fase no REM: podemos dividir a su vez en varias fases:

Sueño superficial:
Fase 1: es la fase de inicio del sueño. Periodo de adormecimiento que dura entre 1 a 7 min.
Fase 2: representa el llamado sueño superficial. Se caracteriza por un enlentecimiento del ritmo cerebral, relajación muscular generalizada y disminución del ritmo cardiaco y respiratorio.


Sueño profundo: disminuye aún más el tono muscular. Se divide en dos fases que se diferencian únicamente de forma cuantitativa en el electroencefalograma.
Fase 3
Fase 4

• Fase REM (Rapid Eyes Movement): tiene una duración aproximada de 20 minutos, haciéndose más duradera y frecuente según avanzan los ciclos del sueño a lo largo de la noche. De este modo en la segunda parte de la noche existe mayor proporción de sueño REM que no REM. Es la fase donde se producen la mayoría de los sueños (aunque en ocasiones pueden aparecer también en la fase 4 del no REM).

Dividimos el sueño en dos fases una superficial (no REM) y otra de sueño profundo.

Durante el sueño de un adulto aparecen varios ciclos de sueño. El primer ciclo comienza con el adormecimiento y termina con el final de la primera fase REM. Cuando ésta acaba se produce un despertar breve (del cual no somos conscientes) y se reinicia el sueño en fase 2, comenzando el segundo ciclo que terminara en el final de la segunda fase REM. Suele aparecer cuatro de estos ciclos a lo largo de una noche.

La estructura del sueño varía con la edad. En los niños los periodos vigilia sueño se repiten varias veces durante el día, manteniéndose este patrón hasta los 3-4 años. En el anciano existe una disminución del tiempo total de sueño nocturno, con aumento proporcional de la fase 2 del sueño y una mayor frecuencia de despertares nocturnos.
La secreción de hormonas como cortisol, prolactina y melatonina son sincrónicas con el sueño.

La alternancia vigilia-sueño es un ciclo endógeno con un ritmo ligeramente superior a las 24 h. En el adulto la relación sueño vigilia es de 8 horas de sueño por 16 horas de vigilia. Está relación está condicionada por el grado de luminosidad ambiental, aspectos socioeconómicos y culturales o por características individuales de tipo genético o constitucional.

Valoración del paciente con trastornos del sueño

Debemos intentar discriminar qué tipo de trastorno está presente y descubrir los factores que intervienen en el mismo. Para ello debemos incluir:

•Anamnesis general: intensidad, duración y naturaleza del trastorno. Es importante obtener información de las personas que presencien el sueño del paciente (ronca, se despierta con frecuencia, etc.).

•Estudio médico general: enfermedades del tiroides (hiper o hipotiroidismo) pueden ser las causantes de alteraciones en el sueño del paciente, el dolor producido por muchas enfermedades puede ser también la causa del insomnio. Por este motivo es necesario realizar un estudio médico que intente filiar la causa del trastorno del sueño.

• Estudio de los fármacos y terapias que ha recibido: muchos fármacos de uso cotidiano pueden ser los causantes tanto del insomnio como de la hipersomnia.

Hipersomnias

1. Síndrome de la apnea obstructiva del sueño (SAOS): se trata de episodios de apnea de más de 10 segundos de duración y que se repiten al menos 30 veces por noche. Afecta sobre todo a varones roncadores de mediana edad y obesos. Durante el día aparece somnolencia importante, defectos en la concentración, pérdida de memoria, irritabilidad, ansiedad, estados depresivos, etc… El tratamiento incluye pérdida de peso, retirada de factores facilitadores (alcohol, tabaco, benzodiacepinas, etc…), oxigenoterapia a presión positiva (CPAP) o incluso tratamiento quirúrgico.

2. Narcolepsia: accesos irrefrenables de sueño diurno de corta duración, atonía muscular parcial o completa, alucinaciones y despertares nocturnos frecuentes. Más frecuente en adultos jóvenes aunque la prevalencia es muy baja en la población. El diagnóstico se realiza por poligrafía diurna. El tratamiento se basa en el empleo de antidepresivos tricíclicos y psicoestimulantes.

3. Hipersomnia idiopática: prolongación anómala del sueño nocturno con despertar muy difícil. Se asocia a episodios prolongados de sueño diurno.

4. Síndrome de Kleine-Levin: accesos de hipersomnia asociados a polifagia y desinhibición sexual. Más frecuente en adultos jóvenes.

Insomnio

Es el trastorno del sueño más frecuente. Se define como la disminución cuantitativa y/o cualitativa de las horas de sueño.

Según su intensidad puede ser leve, moderado o grave. Debe valorarse la repercusión sobre la actividad cotidiana del paciente.

Según su duración puede ser transitorio o crónico.

El insomnio de conciliación es la forma más frecuente. En el insomnio de mantenimiento el paciente muestra dificultad para continuar el sueño una vez conciliado.

A veces para evitar trastornos, sólo hay que seguir unas pautas de rutina como regular las horas de sueño, cena sana o ejercicio moderado vespertino.

Tipos:

1. Insomnio transitorio o reaccional: se encuentra ligado a un factor desencadenante más o menos evidente. Depende de la gravedad del factor que lo provoca, la personalidad y la edad del paciente que lo sufre. Asumir que se trata de una situación transitoria es una parte importante de la terapia. Se pueden emplear ansiolíticos o hipnóticos durante periodos breves.

2. Insomnio psicofisiológico: se da en pacientes en los que confluye ansiedad con importante componente neurovegetativo, personalidad obsesiva y defecto de acondicionamiento del sueño. Es muy importante en estos pacientes establecer hábitos regulares de sueño.

3. Insomnio en las afecciones psiquiátricas: el 90 % de los pacientes afectos de síndrome depresivo sufren además trastornos del sueño tipo insomnio. Suele tratarse de problemas de conciliación del sueño a los que se asocian despertares frecuentes. En ocasiones se producen despertares acompañados de crisis de pánico con importante cortejo neurovegetativo.

En los pacientes que sufren demencias es frecuente encontrar ciclos paradójicos de sueño-vigilia con deambulaciones nocturnas. Por ello, durante el día, es importante estimular la realización de actividades y evitar adormecimientos y por la noche pautar neurolépticos sedativos.

4. Insomnio de origen orgánico: las afecciones que cursan con dolor suelen acompañarse de insomnio. El tratamiento del dolor mejora el insomnio.

Ciertos medicamentos pueden ser también la causa del insomnio: algunos antihipertensivos, antidepresivos, corticoides, etc…

5. Síndrome de piernas inquietas: consiste en parestesias en rodillas o tobillos, bilaterales y simétricas, que obligan al paciente a mover las piernas, frotarlas, sentarse al borde de la cama o levantarse y caminar. La aparición de estos síntomas determina problemas en la conciliación del sueño. No ha sido posible determinar las causas que provocan este síndrome.

1. Pesadillas o sueños de angustia: los episodios aislados son normales. Los episodios repetitivos deben poner sobre la pista de algún conflicto psíquico.

2. Terror nocturno: se diferencia de la pesadilla en el despertar del paciente. En este caso el despertar se acompaña de angustia e importante cortejo neurovegetativo (taquicardia, sudoración profusa, etc..). De forma aislada no tiene significación clínica. De forma repetida es necesario realizar pruebas diagnósticas específicas.

3. Sonambulismo: es la reiteración de episodios de deambulación nocturna, acompañados de falta de reacción a estímulos externos hasta llegar a la imposibilidad de despertar al paciente. No se conoce su origen ni se relaciona con ninguna patología. Es importante proteger al individuo con sonambulismo de posibles accidentes.

Tratamiento

1. Medidas generales:

a. Acostarse a la hora que se sienta sueño y levantarse a una hora determinada.

b. Mantener ciertas condiciones favorecedoras del sueño en el lugar destinado a dormir: oscuridad, silencio, temperatura y humedad moderada.
c. Cenas equilibradas, ni excesivas ni escasas. Una bebida caliente y azucarada al acostarse puede contribuir a la conciliación del sueño.

d. El ejercicio físico moderado vespertino contribuye a aliviar la ansiedad y las tensiones emocionales, favoreciendo el sueño.

e. Evitar bebidas excitantes como café o té. El alcohol provoca somnolencia pero favorece los despertares nocturnos.

Pesadillas, terror nocturno o sonambulismo nos pueden causar episodios de insomnio durante la noche.

2. Farmacológico:

a. Barbitúricos: son los hipnóticos más antiguos y los menos indicados actualmente. Presentan elevado índice de dependencia y de efectos paradójicos como desinhibición y agitación.

b. Benzodiacepinas: muy eficaces a corto plazo. Pueden aparecer fenómenos de tolerancia. La sensación de sueño reparador que producen está mediada por la relajación muscular que provocan. La retirada brusca puede provocar insomnio de rebote.

c. Neurolépticos: muy eficaces es estados de agitación y trastornos de sueño que acompañan a brotes psicóticos.

d. Antidepresivos: algunos poseen un cierto efecto hipnótico que aparece antes que el efecto antidepresivo. Son prácticamente inexistentes los fenómenos de tolerancia y dependencia. Su mayor inconveniente son los efectos residuales diurnos.

e. Terapias coadyuvantes: las técnicas de relajación son muy útiles en pacientes insomnes con importante tensión emocional y ansiedad.

2018-04-03T10:22:29+00:00

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